Solo aquellos que se atreven a tener grandes fracasos terminan consiguiendo grandes éxitos.
El que no quiere razonar es un fanático; el que no sabe razonar es un necio; el que no se atreve a razonar es un esclavo.
El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen.
Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te exponesa demasiado. Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas. Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma... descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.