Dejé de creer en Santa Claus cuando tenía seis años. Mi madre me llevó a verlo en unos grandes almacenes y él me pidió mi autógrafo.
Los hombres se hacen más fuertes al darse cuenta de que la mano ayudante que necesitan esta al final de su propio brazo.
Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra es serlo.
El primer humano que insultó a su enemigo en vez de tirarle una piedra fue el fundador de la civilización.
La confianza ha de darnos la paz. No basta la buena fe, es preciso mostrarla, porque los hombres siempre ven y pocas veces piensan.