Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir.
Ser lo que somos y convertirnos en lo que somos capaces de ser es la única finalidad de la vida.
¿Qué hay de malo en incitar el rechazo de una religión, si las actividades y acciones de dicha religión son tan intolerables, irracionales y abusivas de derechos humanos que merecen ser totalmente rechazadas?.