No hay nada en la vida tan bello, tan grato y tan grande como las cosas misteriosas.
La función del maestro no es explicar (pues en última instancia, no es posible explicación alguna), sino conducir al alumno a un estado en que pueda comprender por si mismo.
El truco está en aprender a convertir lo aburrido en una aventura. No es tan difícil, y vaya si divierte.