La lectura de todo buen libro es como una ‘conversación’ con los hombres más esclarecidos de siglos pasados; una conversación selecta en la cual nos descubren sus mejores pensamientos.
No hay nada repartido más equitativamente en el mundo que la razón, todo el mundo está convencido de tener suficiente.
Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros o ir por el buen camino.
Divide las dificultades que examinas en tantas partes como sea posible para su mejor solución.