Hay más nobleza de alma en gozar de la alegría de los demás que en afligirse por sus desgracias.
Solo hay un verdadero derecho humano básico, el derecho a hacer lo que te dé la real gana. Y con él viene el único deber humano básico, el deber de asumir las consecuencias.
La violencia (incluida la verbal, la más cotidiana, la violencia del que culpa sin razón, la del que riñe hasta que aburre) es siempre un acto de debilidad y la operan quienes se sienten perdidos.
La poesía es la ambición de discurrir, que aspira a verse cargada de más sentidos y ungida de más música, que el lenguaje ordinario.
La literatura es esencialmente soledad. Se escribe en soledad, se lee en soledad y, pese a todo, el acto de la lectura permite una comunicación profunda entre los seres humanos.
Nadie puede alcanzar ningún éxito verdadero y duradero o convertirse en multimillonario en los negocios siendo un conformista.
Si la justicia existe, tiene que ser para todos; nadie puede quedar excluido, de lo contrario ya no sería justicia.